El ambiente del programa, cuidadosamente preparado, se tensó de manera abrupta en cuestión de segundos.
Adela Micha, una de las figuras más influyentes del periodismo mexicano, se encontró frente a un escenario que jamás imaginó: su propio invitado, Raúl Rocha Moya, propietario de Miss Universe, lanzó un contraataque fulminante que desmanteló una por una las acusaciones que ella y sus colegas habían difundido durante días.
El giro inesperado no solo la dejó en una posición incómoda en vivo sino que también sacudió al ecosistema mediático al revelar una “gran mentira” ante millones de espectadores.
El escándalo estalló a partir de un video en el que Adela Micha, Carlos Loret de Mola y Raimundo Ru Palacio afirmaban que el presidente López Obrador y Claudia Sheinbaum habían “comprado la corona” para Fátima Bosch en Miss Universe 2025.

Según ellos, se trataba de una estrategia para desviar la atención de temas políticos relevantes como el asesinato de Carlos Manso o la marcha masiva de la Generación Z.
Estas declaraciones polarizaron inmediatamente a la opinión pública y convirtieron la narrativa mediática en un arma política.
Todo comenzó con una publicación desafortunada de Pemex, que al felicitar a Fátima Bosch por su triunfo mencionó a su padre, Bernardo Bosch, como parte del personal de la empresa.
Esto abrió la puerta para que se especulara que Bernardo había otorgado contratos millonarios a Raúl Rocha, insinuando así un supuesto conflicto de interés. Pero Rocha, en plena entrevista con Adela Micha, derrumbó la versión completa.
Explicó que la licitación del proyecto de ductos terrestres de 745 millones de pesos ocurrió en septiembre de 2022, con la participación de quince empresas internacionales.

En ese momento, él no tenía ninguna relación con Miss Universe y ni siquiera contemplaba la posibilidad de adquirirla.
El contrato se adjudicó en febrero de 2023, se ejecutó durante once meses y concluyó en diciembre del mismo año.
Además, su empresa únicamente realizó 44 millones de pesos en trabajos, mismos que aún no han sido pagados tras más de dos años de espera.
Rocha enfatizó que no conocía a la familia de Fátima Bosch antes del 2024 y que su primer encuentro con el padre de Fátima duró apenas treinta minutos en un evento reciente.
Indignado, calificó las acusaciones como “una mentira gigantesca y grotesca” y reprochó que algunos periodistas hayan difundido información falsa que dañó gravemente la credibilidad de Fátima Bosch.

En vivo, exigió a Adela Micha reconocer la verdad, dejándola sin margen de respuesta ante la claridad de sus datos.
Mientras México aún procesaba la controversia, las repercusiones internacionales comenzaron a desbordarse.
El caso más notable fue el de Olivia Yacé, Miss Côte d’Ivoire, quien renunció a su título como Miss Africa y finalista del Top 5. Su decisión desencadenó especulaciones que señalaban un desacuerdo con la victoria de Fátima. Sin embargo, detrás de su figura hay una red política compleja.
Su padre, Jean Marc Yacé, alcalde de Cocodi, es además Cónsul Honorario de México en Costa de Marfil y ha tenido vínculos con senadoras del PRI, así como relaciones empresariales con un mexicano buscado en España. Estos antecedentes alimentaron sospechas de motivaciones políticas detrás de su renuncia.

Por su parte, la representante de Estonia, Briguita Shabac, también renunció, aunque atribuyó su decisión a conflictos con la organización nacional. Las representantes de Tailandia y Filipinas rechazaron los títulos regionales, creando un vacío que finalmente llevó a que Miss Asia fuera otorgado a la candidata de China.
Otro punto clave que desató debates globales fue la explicación de Raúl Rocha sobre por qué Miss Côte d’Ivoire no podía ganar Miss Universe.
La ganadora debe viajar a más de ciento setenta y cinco países durante su reinado, pero Olivia necesita visa para ingresar a todos ellos, con trámites que en algunos casos pueden durar hasta seis meses. Esto la dejaría prácticamente confinada sin poder cumplir sus obligaciones. Un detalle técnico desconocido por la mayoría del público.

Simultáneamente, en Tailandia se encendió una ola de indignación cuando su candidata no ganó, en un contexto de disputa de poder entre la organización tailandesa y el propietario mexicano de Miss Universe.
En redes sociales proliferaron videos que se burlaban de Fátima Bosch, algunos recreando escenarios del certamen en tono ofensivo, lo que evidenció la intensidad del conflicto internacional.
Con todo lo ocurrido, es evidente que Fátima Bosch enfrenta uno de los reinados más difíciles en la historia reciente de Miss Universe.
En medio de tensiones políticas, disputas entre grupos de poder y reacciones desmedidas en Asia, su imagen se ha convertido en el epicentro de un enfrentamiento global. Aunque la verdad empieza a aclararse, la batalla alrededor de ella apenas comienza.