Gustavo Petro entrega presidencia pro tempore a Uruguay en Cumbre CELAC
Durante la décima cumbre de jefes de estado y de gobierno de la SELAC, que tuvo lugar el 21 de marzo en Bogotá, el presidente Gustavo Petro entregó la presidencia protempore del organismo multilateral a su homólogo de Uruguay, Yamandú Orsi, quien agradeció al mandatario colombiano por el trabajo realizado y su vocación de escuchar y construir acuerdos.
Pero antes de entregar la presidencia del organismo, el presidente Petro hizo un pronunciamiento muy ajustado a la realidad mundial y que sirve de base para un nuevo año de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Escuchemos al mandatario colombiano. Este primer foro de un encuentro entre dos regiones del planeta que aunque han estado cerca en la tragedia, no se han juntado mucho en las soluciones de las tragedias del mundo.
nos junta la esclavitud, nos junta un hecho que no dependió de ninguno de nosotros aquí, que fue la imposición en el mundo, en la humanidad, de uno de los hechos más dantescos, las decisiones europeas de concebir que había una raza inferior por el color de su piel y que el destino de esa inexistente raza Porque no existen las razas.
Debía ser trabajar para producir riquezas mucho más en las ricas tierras de América toda, desde América del Norte hasta la Patagonia. Y es uno de nuestros pilares fundamentales en la construcción de lo que hoy yo llamo la civilización latinoamericana, que por su origen diverso se concibe no como una civilización homogénea, sino y ahí su riqueza como una civilización tan diversa.

El pueblo colombiano tiene 132 genes de pueblos diferentes del mundo por su situación geográfica en el corazón magnético del planeta. Y eso nos lleva a la posibilidad de entender y comprender esa misma diversidad de culturas que está en nuestra sangre repartidas en sus orígenes geográficos en todo el planeta.
América Latina puede entender el mundo, no solamente una porción de ese mundo. Esperamos que la cumbre de jefes de estado entre África y América Latina se pueda producir ya bajo la presidencia de Uruguay y del presidente Orsi. Ojalá en un nivel mucho más alto. Ojalá viendo las grandes potencialidades que una unión entre toda América Latina y la Unión Africana por la enorme cantidad de países que son miembros de las Naciones Unidas puede tener como un foco de poder político en el mundo y que refleja las posibilidades aún balbuciantes
de una humanidad que se ponga en el sujeto principal de las decisiones políticas del mundo. A eso le llamo yo una democracia global. Creo que la crisis de las Naciones Unidas puede ser mirada desde dos perspectivas. Una, su final, su colapso, se financia, puede entrar simplemente en una parálisis de su acción, de su incapacidad.
para resolver problemas comunes de la humanidad. El mayor de todos la guerra, ¿no? Llevamos unos cuantos años y hemos visto cómo afloran las guerras en el planeta Ucrania, el genocidio de Gaza, ahora el conflicto en el Medio Oriente, Sudán y sin embargo, Naciones Unidas no puede impedirlo. Es una impotencia. actuando y para eso no se construyó.
Se construyó después de la Segunda Guerra Mundial, fundamentalmente para que no hubiera más guerras y hoy lo que tenemos es guerras. Luego perfectamente alguien lo dice el presidente de los Estados Unidos, puede decir con ningún problema que Naciones Unidas ya no sirve. Un mundo sin Naciones Unidas, sin la posibilidad multilateral de discutir problemas comunes, cuando los problemas comunes se acrecentan de tal manera que ya ponen en peligro la vida misma de la existencia humana, como la crisis climática, por ejemplo, que ya
Colombia hoy en estos días sufre de manera inclente en el norte del país. Pues es un contrasentido. Entre más graves los problemas que aquejan a la humanidad, menos instrumentos de una acción común. Y por ese camino no iríamos sino a la barbarie. Y creo que la barbarie es lo que asoma, como los ojos, los los las orejas del lobo, dicen en Colombia.
Pero el lobo sería un excelente animal para salir de las crisis y los seres humanos no parecemos tener esas virtudes. Asoma la incapacidad humana para resolver su principal problema, la extinción, el que nuestros hijos y hijas, nuestros nietos y nietas ya no puedan existir en este planeta tan hermoso. Según los paneles de científicos y sus programas de computador complejos.
Por ejemplo, un país como Colombia que ustedes ya han visto en su diversidad esplendorosa de la naturaleza, sería un desierto en 1000 2070 y 2070 no está lejos de la vida de nuestros hijos. ¿Cómo será una Colombia desértica en el 2070 o una ciudad de lujo hoy bombardeada como Dubai que muestra completamente su artificio, en una década tendría 50 gr de temperatura? Los misiles que hoy caen serían lo de menos frente a la posibilidad de una existencia bajo 50 gr con la cantidad de energía que se necesitaría para sostener la vida con
una ciudad donde no se podría salir a caminar en la calle. La insostenibilidad humana empieza a parecer por doquier. Y entonces la pregunta que uno se hace es si la tesis de Marco Rubio eh, defendida en la reunión de Munich sobre seguridad y paz a la que no pude asistir es válida. Marcos Rubio allí esgrimió una tesis académica que viene levantarse levantándose en medios de las universidades de los Estados Unidos, defendida en un primer momento por un señor llamado Samuel Hutington, que planteó después de la caída del muro
de Berlín que lo que aparecía era no el paraíso de Fukuyama, sino una nueva era de conflictos atravesados por una guerra crash le llamó encuentros conflictivos entre civilizaciones humanas. Si el mundo es una guerra entre civilizaciones que en cierta forma encarnan, una guerra entre religiones, entre historias diferentes, entre orígenes diferentes, ancestrales de el conjunto de la civilización humana, pues hay que prepararse para la guerra mundial.
Y tiene que aparecer una pregunta, ¿cuál es la civilización que predomina sobre todas las demás? De una frase como esta nos acercamos muy estrechamente a la misma frase de Gebels y de Hitler, que venía ya heredada de un pensamiento europeo. Y es que la raza, y no existen razas en el mundo superior es la blanca, a la que se le equipara a la civilización occidental y cristiana.
Ante ese discurso en Europa, que podría sonar bien, en Europa, eh se repitió ante 15 o 14 países latinoamericanos. Muchos de ellos, y lo digo, como Ecuador, como Bolivia, como Guatemala, nosotros no estuvimos ahí con inmensas proporciones de su población indígenas con niveles elevados de migraciones de otros pueblos latinoamericanos.
Y entonces cabría hacerse la pregunta si se hubiera estado en esa reunión, si un presidente latinoamericano donde sus pueblos vienen del África forzadamente transformados en esclavos con mayores proporciones en América, quizás del Brasil, de Colombia, del Caribe, del Caribe se lanzaban de los barcos y nunca se volvían esclavos y configuraban nuevas culturas fusionadas con los indígenas libres en lo que se llama la cultura garufuna que he querido convocar en nuestra isla caribeña de San Andrés y que escuché muy bien su historia del
presidente Ralf en San Vicente y Granadinas en alguna reunión de la CELAC. Si un presidente en donde el quechua es idioma oficial, si las culturas ancestrales de hace 60,000 años en América con arte como el que existe en Brasil de hace 30,000 años junto al río Amazonas o como el que existe en Colombia también muy cercano al Amazonas en Chirviquete que tiene 22000 años, lo que yo llamo la capilla sistina de la prehistoria.
generaciones que durante ponían en sus murales sus escenas a través del arte, una y otra generación encima de la misma pintura para mostrarle a la humanidad, para trascender, que los seres humanos que allí habitaron en la coí la selva amazónica no eran simples cazadores de animales y sobrevivientes de su carne, sino que tenían familias, sino sino que tenían una comunidad, sino que bailaban, sino que cantaban, sino que se hablaban entre sí, sino que construían arte antes que cualquier egipcio, antes que cualquier europeo,
y que eran un solo pueblo desde la Alaska hasta la Patagonia, sin guerras, intercambiando productos que hacían en su momento. Y eso que yo llamo civilización y que está aquí en América desde antes que cualquier europeo llegara, no nos transforma a nosotros los que venimos de Latinoamérica juntando sangres árabes, latinas, romanas, negras, ancestrales, en algo que nosotros no podríamos llamar una civilización occidental y cristiana.
Entonces, tenemos que definirnos. Agachamos la cabeza porque quizás nuestro abuelo vino de Roma o de Madrid o de Alemania, pero se mezcló con la negra, con el negro, con la indígena. y captamos y esa nuestra maravilla y podemos bailar en cualquier parte del mundo porque nuestra sangre están los genes de cualquier parte del mundo.
Podemos entonces agachar la cabeza y ante un latino que también tiene la misma sangre nuestra diversa, pensar que hacemos parte de una civilización homogénea que se llama occidental y cristiana. Creo que América Latina no sabría entonces qué es. Creo que nosotros no tendríamos razón de estar aquí. Creo que no habría necesidad de una selaca.
Creo que no nos podríamos llamar caribeños y tener una cultura caribeña como la mía, o andina como la de otros, o llanera o selvática o marinera, llena de poetas, de escrituras, de novelas que no son exactamente iguales a las que se pueden escribir en Washington o en Nueva York. Y no porque yo tenga una cultura que me haga rechazar a los historias que ocurrieron en América del Norte o en Europa.
Nosotros también traemos la sangre del Imperio Romano y nos ha influenciado. Nosotros también podemos entender y tomar el whisky y podemos hablar con los filósofos alemanes, con Javermas que acaba de morir y también podemos leer los poemas de Wal Whtman, el anarquista y podemos saber qué le pasó a S Ivancetti y cómo a través de su anarquía se atrevieron a morir por defender a la clase obrera área de los Estados Unidos.
Unidos en Chicago o en Nueva York. Podemos entender los indígenas que hay allí y las negritudes. Podemos ser lo que Vasconcelos llamó, y no le pongo el nombre de raza, un mundo donde lo cósmico hace parte de nuestra esencia. No somos parroquianos, somos cósmicos. Y entonces ante esta nueva situación que se nos abre, creo que América Latina, creo que África deben buscar su propia identidad, no para encerrarnos en parroquia, en tribu, sino para hablarle al mundo de otra percepción.
Hoy es objetivamente claro en qué podemos ayudarle al mundo. Yo desde aquí le digo a Rubio, está equivocado, eres latino. Y como latino nos puedes entender y no hay que ocultar esa raíz porque yo me siento orgulloso de ser latino. Pero ser latinos no consiste en avasallarnos los unos a los otros. En América Latina hemos entendido, a pesar de algunos problemas, a abrazarnos como compañeros y hermanos, a no destruir el hogar del vecino, a no matarle al hijo, a la madre a través de un misil, a saber distinguir que un
señor lanchero que lleva una sustancia ilícita porque no tiene con qué más comer en el Caribe, no merece recibir un misil que acabe con su familia y sus sueños, sino que simplemente hablando se pueden encontrar las soluciones. Eso le dije a Trump el día que me encontré personalmente con él. Podemos entendernos si es que el 70% de la matriz de generación eléctrica de los Estados Unidos que consume petróleo y carbón y envenena en la atmósfera puede ser reemplazada por tres veces.
La potencia generacional de energías limpias de América del Sur. Solo falta trazar cables, solo falta una inversión que se tiene, solo falta llevar en barcos energía y podemos la mitad del problema de la crisis climática solucionarla. Y lo mismo puede hacer África con Europa y lo mismo puede hacer América, Asia Central con China.
Y entonces podemos tener un plan de solución de uno de los principales problemas de la humanidad que la tiene al borde de la extinción y de la muerte de nuestros hijos, hijas y nietos. Y es limpiar la matriz energética del mundo con energías limpias basadas en el sol, en el viento, en el agua, en la geotermia.
¿Por qué no estamos trabajando en este plan que como un cronómetro nos marca el final y el plan puede prolongarlo y no entiarnos misiles entre nosotros? matar bebés, como si eso llenara de medallas el pecho de un guerrero. 20,000 en Gaza, genocidio en Gaza. ¿Qué hacemos juntándonos con genocidas? ¿Qué hacemos diciéndole al genocida que llevamos ejércitos latinoamericanos para ayudarle? ¿Le vamos a ayudar a matar los bebés árabes o Latinoamérica está para exigir que la paz sea allá con México, con Brasil, con Francia? Colombia ha buscado acuerdos con la
Unión Africana a través del presidente Burundi con el que me hablé ayer. ¿Y por qué no exigimos un cese al fuego inmediato? Las responsabilidades saldrán después. que quién disparó primero, que si fue el genocidio, el de gasa, el que hoy lleva a la destrucción de todo el Medio Oriente con sus lujos, con sus edificios enormes, que si no fue el inicio de una delito contra la humanidad, que si se debió esperar a la negociación y no a tirar el misil, cualquiera que sea las responsabilidades Hoy la humanidad necesita un cese al
fuego inmediato para que la palabra pueda hacer. Lo único que equipara el poder del misil y del dólar o del dinero o del oro es la palabra y la multitud en las calles. Y yo creo que si no queremos extender el conflicto del Medio Oriente a una catástrofe económica mundial, social mundial y a una guerra posible mundial, como ya lo empezamos a ver en la guerra de Ucrania, la humanidad tiene que exigir toda con palabras y en las calles un cese al fuego inmediato para que ese espacio de hablar de colocar la palabra sobre la mesa de
manera tranquila, sin esperar que a la salida de la reunión se despedace el cuerpo humano con un explosivo que cae de un dron o de un lugar telemático, podamos encontrar soluciones a los problemas humanos, encontrarnos, saber que ojalá el Medio Oriente sea todo un lugar libre de armas nucleares y que lo sea África toda y que lo sea América Latina toda y que lo sea el planeta entero todo, porque un arma nuclear no es más un sistema de ostorsión y chantaje, si no piensas como yo te tiro la bomba atómica y los humanos no
estamos para pensar iguales, sino para ser diversos. La única manera de construir una democracia global es a partir de una humanidad diversa. Y quizás la democracia global ya no lo construyen las naciones y la multilateralidad tenga que variar hacia un estadio superior que no es más sino el encuentro de la humanidad a través de sus civilizaciones.
Yo le contestaría a Marco Rubio, que sé que no le gustó mucho, que la tesis fundamental de esta época de la humanidad no es cómo se defiende la civilización blanca occidental y cristiana como las viejas cruzadas. Eso ya pasó. Nosotros no queremos hundir la cultura universal de Europa. Nosotros creemos que la cultura europea es sublime y la reconocemos como latinoamericanos como parte de la humanidad.
Leemos a Jaer Mas a Hegel y a Marx. Leemos los mejores filósofos franceses. Reconocemos a Foucault como uno de esos grandes filósofos y a Ortega Gaset en España y a la escuela de Frankfurt y a la escuela de Viena. Y reconocemos la cultura rusa como una de las mayores expresiones sublimes de la cultura y el arte humano. Pero no es el único arte.
Ese arte sublime simplemente tiene que encontrarse con el arte sublime del Asia, de la China, de África y de América Latina y de otros lugares del planeta. es el diálogo entre civilizaciones y no la confrontación entre civilizaciones. El nuevo multilateralismo es un encuentro de la humanidad y de los pueblos diversos de la humanidad buscando soluciones comunes a los problemas de la humanidad a través de un diálogo entre civilizaciones franco, sincero, reconociendo nuestras diferencias sin que una civilización intente desaparecer otra, sino
reconociéndola y sabiendo que a A partir de reconocer las civilizaciones del mundo, podemos encontrar el camino más eficaz de las soluciones problemáticas de la existencia humana y de que podamos no solo vivir en este planeta, sino juntos abocar la tarea misional de la humanidad, que es llevar la vida a las estrellas.
Y eso solo lo podemos hacer si aquí estamos unidos como hermanos y hermanas. Así que esta reunión África Celac es parte del esfuerzo. Habrán más. Y la reunión que ahora sigue de la CELAC Latinoamérica para ceder la presidencia a la República del Uruguay, pues hace parte de este esfuerzo. No son reuniones finales de la extinción de la multilateralidad humana, sino que son las reuniones iniciales para configurar una nueva unidad de la humanidad.
Gracias vicepresidenta por haberme escuchado y a todas y todos ustedes. Gracias por hacer parte de la comunidad Magenta Radio. Si te gustó el video, por favor, compártelo, comenta y, por supuesto, darle like. Nos vemos en el siguiente