En un movimiento que ha sacudido el tablero geopolítico y humanitario de la región, el gobierno de México, bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, ha endurecido drásticamente sus políticas migratorias, cerrando de facto las puertas a miles de ciudadanos cubanos que buscaban refugio o tránsito por el territorio nacional. Lo que antes se percibía como una relación de hermandad y flexibilidad humanitaria se ha transformado en un escenario de operativos militares, desalojos sistemáticos y vuelos de repatriación directa hacia La Habana.
La crisis ha alcanzado niveles críticos en puntos estratégicos como el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto de Cancún. En estos lugares, la Guardia Nacional y el Instituto Nacional de Migración (INM) han implementado operativos para interceptar a ciudadanos cubanos apenas aterrizan, impidiéndoles solicitar asilo y, en muchos casos, procediendo a su retorno inmediato. “No nos vamos a bajar, no nos vamos a dejar mandar para Cuba”, claman los migrantes que, en actos de desesperación, se han atrincherado en las instalaciones aeroportuarias o incluso dentro de las propias aeronaves para evitar ser deportados .
El fin del “País de Tránsito”: La postura de Sheinbaum
La política exterior mexicana ha marcado una línea clara: México no aceptará ser el receptáculo de las consecuencias de las políticas migratorias de terceros países, específicamente de Estados Unidos. La presidenta Sheinbaum ha sido enfática al declarar que el país priorizará el bienestar de sus propios ciudadanos y que no existe un acuerdo formal para que México actúe como “tercer país seguro” de manera indefinida . Esta postura ha llevado al rechazo de aviones militares estadounidenses que transportaban deportados, enviando un mensaje directo a Washington sobre la soberanía mexicana en materia migratoria.

Como consecuencia inmediata, el gobierno ha suspendido programas de apoyo económico directo que beneficiaban a migrantes cubanos irregulares. Los subsidios temporales y el acceso preferencial a albergues han sido eliminados, bajo el argumento de que la saturación de los servicios públicos en ciudades como Tapachula y Villahermosa ha llegado a un punto insostenible para la población local .
Tensión en el sur: El bloqueo de la ruta por Centroamérica
La tradicional ruta terrestre que iniciaba en Nicaragua —donde los cubanos no requieren visa— y cruzaba por Guatemala hacia Chiapas, se encuentra ahora prácticamente sellada. El despliegue de retenes militares en municipios como Tapachula y Comitán ha frenado en seco el avance de las caravanas. Los operativos no solo se limitan a la vigilancia; se han reportado desalojos violentos de campamentos improvisados donde familias enteras dormían bajo mantas esperando una visa humanitaria que, según las nuevas directrices, ya no llegará .
Esta situación ha generado un clima de hostilidad creciente entre los migrantes y los residentes locales. En Chiapas y Quintana Roo, se han registrado enfrentamientos directos. Mientras los migrantes exigen documentos y ayuda basándose en la histórica amistad entre Cuba y México, los residentes locales denuncian la saturación de hospitales y el encarecimiento de servicios básicos, creando una fractura social que el gobierno parece decidido a resolver mediante la repatriación .
Deportaciones directas y negociaciones con el régimen


Quizás el punto más polémico de esta nueva estrategia es la reactivación de los vuelos de deportación directa a la isla. El INM ha iniciado operaciones para devolver grupos de hasta 80 personas por vuelo. Sin embargo, estas deportaciones no son solo una medida de control, sino también una moneda de cambio. Informes indican que México está condicionando la continuación de la ayuda humanitaria en combustible y víveres al régimen de La Habana a cambio de que este acepte a sus connacionales sin aplicar represalias políticas contra ellos .
Los testimonios de quienes han sido llevados al aeropuerto bajo engaños son desgarradores. Muchos relatan cómo se les prometió una regularización de su estatus migratorio para luego ser conducidos directamente a las pistas de despegue . Ante este panorama, un pequeño grupo de migrantes ha comenzado a solicitar el “retorno voluntario”, pidiendo vuelos humanitarios para regresar a Cuba, no por derrota, sino con la intención declarada de luchar por un cambio político en su propio país ante la imposibilidad de encontrar un futuro en el exterior .
La crisis migratoria cubana en México ha entrado en una fase desconocida. El pragmatismo político parece haber sustituido a la retórica de la solidaridad latinoamericana, dejando a miles de personas en un limbo legal y humano donde la única certeza es la incertidumbre de un viaje que, para muchos, termina de regreso en el punto de partida.