Bogotá, 21 de marzo de 2026. En una jornada que será recordada como el epicentro de uno de los mayores sismos judiciales en la historia de la República de Colombia, el Palacio de Justicia se convirtió en el escenario de una revelación que ha dejado a la nación en un estado de estupor absoluto. Eran las 11 de la mañana cuando el aire denso de las salas de audiencia se cargó de una tensión casi eléctrica. Lo que comenzó como la lectura de una sentencia individual terminó siendo el acta de acusación pública contra uno de los hombres más influyentes, mediáticos y poderosos del ámbito jurídico y político colombiano: el abogado y candidato presidencial Abelardo de la Espriella.
El Testimonio que Rompió el Silencio
Simón Pérez, conocido en las estructuras criminales como alias “el Viejo”, comparecía ante el juez para recibir su condena de 20 años de prisión por el asesinato de Miguel Uribe Turbay, ocurrido en junio de 2025 . Sin embargo, justo cuando el proceso parecía llegar a su fin logístico, Pérez pidió la palabra. Con una frialdad que heló la sangre de los presentes, el sicario soltó la bomba: “Yo no apreté el gatillo por cuenta propia; yo seguía órdenes de Abelardo de la Espriella” .
Esta declaración no fue un exabrupto emocional, sino el inicio de un desglose detallado de una operación de magnicidio planificada con precisión quirúrgica. Según el testimonio de “el Viejo”, el objetivo era eliminar a Miguel Uribe porque representaba una competencia electoral que de la Espriella no podía vencer en las urnas. La estrategia, según el confeso asesino, era “limpiar el terreno” para asegurar el control total del voto de la derecha, incluso mencionando que veían en otras figuras como Paloma Valencia a rivales mucho más fuertes que debían ser vigilados o neutralizados mediáticamente .

Ingeniería Criminal: Dinero, Empresas y Rastros de Sangre
Lo que hace que esta confesión sea particularmente devastadora para la defensa del abogado no es solo el testimonio verbal, sino la red de evidencias que ha comenzado a emerger. Las investigaciones federales sugieren que este no fue un crimen pasional ni un arrebato de ira, sino una operación de alta ingeniería financiera . La fiscalía ha rastreado movimientos de dinero que no se realizaron a través de métodos rudimentarios, sino mediante una sofisticada red de empresas fachada dedicadas a la importación de maquinaria pesada en la costa Caribe.
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A través de estas compañías, se habrían camuflado pagos millonarios a la estructura sicarial bajo el concepto de honorarios a proveedores . El rastro del dinero parece ser la prueba reina: el vehículo utilizado en el atentado fue alquilado por una empresa fantasma vinculada directamente a un familiar cercano de la familia de la Espriella, lo que constituye la primera grieta real en la estructura de defensa del jurista .
El Pacto en el César y la Infiltración del Poder
Los detalles de la planificación llevan a la justicia a una finca ganadera en el departamento del César. Fue allí, bajo el sofocante calor del norte, donde se habría sellado el “pacto de sangre”. Según Pérez, él nunca se reunió directamente con el candidato para los detalles operativos; para ello existía un “gestor”, un hombre de extrema confianza de de la Espriella encargado de organizar sus giras políticas . Este intermediario habría entregado sobres con planos detallados de las rutinas de seguridad de Miguel Uribe, información que presuntamente se obtuvo tras infiltrar a un escolta del esquema de seguridad de la víctima .
La frialdad del plan es estremecedora. Alias “el Viejo” reveló que de la Espriella veía a Uribe como un “estorbo menor”, una pieza que debía ser removida antes de enfrentar desafíos mayores . El plan no solo buscaba la eliminación física, sino la desestabilización masiva del panorama político para consolidar un liderazgo basado en el miedo y la eliminación sistemática de la competencia.
Pruebas Irrefutables: El Diario de Sincelejo y la Tecnología Letal
La captura de Pérez no dejó al azar la veracidad de su testimonio. En una bodega escondida en Sincelejo, agentes de inteligencia hallaron un “diario de campo” donde el sicario anotó con precisión de relojero cada fecha, lugar de encuentro y suma de dinero recibida . El diario incluye recibos de peajes, registros de llamadas satelitales y una fotografía siniestra del candidato en la misma finca del César semanas antes del crimen, una imagen que en su momento fue presentada como una reunión con líderes agrarios pero que hoy la fiscalía interpreta como la supervisión del plan .
A esto se suma el hallazgo del arma homicida: una pistola de fabricación austríaca con silenciador integrado, una pieza de alta gama que no circula en el mercado negro común. El número de serie del arma corresponde a un lote importado legalmente por una empresa de seguridad vinculada a antiguos socios del abogado . La precisión técnica llegó al punto de clonar las señales de radiofrecuencia de la caravana de Uribe, permitiendo a los asesinos escuchar las coordenadas de ubicación en tiempo real .
Un País en Vilo y la Crisis de la Democracia
El impacto de estas revelaciones ha paralizado a la derecha colombiana y ha generado una caída histórica en los mercados financieros, especialmente en las empresas que financiaban la campaña de de la Espriella . La fiscalía y la DIAN han intervenido las oficinas de la firma de abogados en Bogotá y Cartagena, incautando servidores que podrían contener órdenes directas enviadas por el jurista .
Mientras tanto, en las calles, la indignación ciudadana crece. Se han reportado manifestaciones masivas exigiendo que no se permita la salida del país de ningún integrante del círculo cerrado del candidato . La nación entera observa las pantallas esperando lo que parece inevitable: el momento en que el hombre que juró defender la ley sea llevado ante la justicia con las mismas esposas que tantas veces pidió para otros. La confesión de Simón Pérez ha abierto una puerta hacia un abismo de corrupción y muerte que pone a prueba la resistencia misma de la democracia colombiana .