El miércoles 28 de abril, ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’ alcanzó su octavo episodio, en el que Rocío Carrasco abordó los episodios de violencia y maltrato que habría vivido a manos de su hija, Rocío Flores. Un episodio en el que, además, la madrileña aludió a la manipulación a la que Antonio David Flores habría sometido a algunos rostros televisivos, para sostener sus supuestas mentiras, como Kiko Matamoros o Belén Esteban, quien estuvo presente en plató y se pronunció al respecto.
Rocío Carrasco desmontó la mentira de Antonio David sobre su supuesta negativa a firmar la autorización para someter a su hijo menor a una intervención quirúrgica, algo que hizo a principios de 2007. “Mi sorpresa es que, a finales de ese año, se me pone una demanda por parte del padre para que el juez se salte mi consentimiento y que se dé por vía judicial, cuando yo ya había firmado la autorización”, relató Carrasco, que apuntó a que dicho movimiento de su expareja tuvo “un fin lucrativo y mediático. Tiene que seguir con la campaña de mala madre, porque si no, se acaba”. De hecho, Rocío fue citada “para ir al juzgado a declarar. Cuando llego, está repleto de prensa”. “Ya tiene el revuelo mediático”, apuntó la protagonista del documental.
“Siempre ha contado con la impunidad de que la gente no lo iba a cuestionar. Los profesionales no lo cuestionan o no lo han hecho hasta hace poco, por la capacidad de manipulación y embaucación que tiene”, criticó Carrasco. La madrileña explicó que Flores conseguía meterse en la vida de los distintos profesionales “y empatiza”, logrando así evitar el ser cuestionado a la hora de contar sus mentiras. “Es lo que ha pasado con Kiko Matamoros, con Belén… gente que está manipulada hasta tal punto que se meten en fregados, provocados por la mala praxis de no corroborar la información“, defendió Rocío, quien incluso afirmó que “hay veces que la verdad no interesa”.
“Puse a Rocío Carrasco a parir”
