¡HARFUCH CAPTURA A KARLA “N”, FALSA MADRE DEL HOSPITAL: ROBÓ B3BÉ Y ENGAÑÓ A SU PAREJA EN EU!

En el lugar que debería ser el más seguro para una vida que apenas comienza, un recién nacido desapareció en cuestión de segundos.

La opinión pública en México se encuentra indignada y desconcertada: ¿qué puede llevar a una mujer aparentemente común a convertirse en una delincuente que roba un bebé?

Y peor aún, ¿los hospitales públicos realmente protegen la vida o han dejado abiertas puertas peligrosas al crimen?

Estas preguntas han desatado un debate nacional sobre tecnología, responsabilidad institucional y la crisis de confianza en el sistema de salud.

Los hechos ocurrieron la tarde del 23 de octubre de 2025 en el Hospital Materno Infantil de Durango. La persona en el centro del escándalo es Carla Daniela N, de aproximadamente 30 años, residente de Fraccionamiento Benito Juárez.

Vecinos y conocidos la describían como una mujer tranquila que esperaba a su primer hijo con ilusionada alegría. Nadie sospechaba que durante meses había construido una mentira meticulosa.

Carla no estaba embarazada. Sin embargo, simuló todo el proceso materno: compartió en redes sociales ecografías descargadas de internet, inventó citas médicas y celebró un “baby shower” completamente fraudulento.

Su objetivo estaba bien definido: mantener el engaño a su pareja, quien trabaja en Estados Unidos, para continuar recibiendo dinero.

Solo en la semana previa al secuestro, su cuenta bancaria recibió 1.500 dólares enviados desde Texas. Una cifra suficiente para alimentar una mentira que cada día se volvía más peligrosa.

Lo que indigna a la ciudadanía no es solo el engaño, sino la ejecución del secuestro, tan calculada como temeraria.

La investigación reveló que Carla monitoreó el hospital varios días antes, analizando horarios de cambio de turno y puntos ciegos. Descubrió un grave fallo: una escalera de emergencia lateral sin vigilancia constante.

Vestida con bata quirúrgica y cubrebocas verde, Carla ingresó libremente a áreas restringidas. Nadie le pidió identificación.

A las 16:00 horas, las cámaras captaron su recorrido directo hacia el área de cuneros. Allí tomó al bebé JR, listo para ser dado de alta, lo envolvió con una manta blanca y lo colocó en una mochila negra.

En menos de 5 minutos, salió por el pasillo de mantenimiento y abandonó el hospital por la puerta principal.

El bebé se marchaba de la institución médica sin que ninguna alarma se activara. Aquella noche, Carla presumió su crimen mediante un mensaje a su pareja:

“Nuestra hija ha nacido, todo está bien”.

Una frase fría y cruel, mientras la madre biológica del bebé lloraba en shock.

La respuesta de las autoridades fue inmediata. Al detectarse la cuna vacía, se activó la alerta máxima.

La Fiscalía estatal solicitó apoyo federal y el nombre de Omar García Harfuch apareció como responsable de coordinar el operativo de emergencia.

Desde la capital, Harfuch movilizó a un grupo élite especializado en secuestros exprés y seguimiento de rutas urbanas.

La búsqueda del bebé se extendió por 48 horas frenéticas utilizando tecnología avanzada:

• Análisis de cámaras de tráfico y comercios
• Rastreos de taxis y geolocalización por antenas móviles
• Intervención de comunicaciones y contactos internacionales
• Revisión de transferencias de remesas

Las imágenes de videovigilancia mostraron que la sospechosa se había cambiado de ropa en un área comercial cercana antes de dirigirse a su domicilio.

Con esta información, una unidad táctica ejecutó un operativo de asalto a las 2:14 de la madrugada del 25 de octubre.

Dentro de la casa se encontraron mantas con olor a leche materna, pañales nuevos y cabellos de bebé dentro de la mochila utilizada.

Presionada por los investigadores, Carla confesó haber abandonado al bebé en un parque cercano a Hacienda las Flores al saberse identificada públicamente. La angustia invadió al equipo. Cada minuto contaba.

Finalmente, a las 3:06 de la madrugada, una patrulla localizó al pequeño JR aún con vida, envuelto en la manta del hospital. Fue llevado de inmediato para recibir atención médica y se reportó estable. Un milagro dentro del horror.

El caso continúa generando polémica jurídica. Carla enfrenta cargos formales por robo de menorprivación ilegal de la libertad y usurpación de funciones.

La pena por delitos de sustracción de menores en México podría alcanzar hasta 60 años de prisión, considerando la premeditación y el daño psicológico causado.

Sin embargo, la controversia creció cuando Anabel N, empleada de limpieza subcontratada en el hospital, fue detenida como presunta cómplice.

Su familia acusa un arresto sin orden judicial y sin información sobre su paradero. La Fiscalía defiende la legalidad de la detención basada en el concepto de “flagrancia continuada”, dado el nivel de riesgo para la víctima y la prioridad de salvar la vida del recién nacido.

El secuestro ha revelado graves debilidades en la infraestructura hospitalaria:

• Escaleras de emergencia sin protección
• Cámaras sin monitoreo en tiempo real
• Áreas neonatales sin control biométrico
• Falta de protocolos ante amenazas emergentes

Expertos alertan de la posible existencia de una “ruta gris” vinculada al tráfico de recién nacidos en el norte del país.

Casos similares han sido reportados en Chihuahua, Coahuila y Zacatecas durante los últimos tres años, aunque muchos permanecen en silencio para evitar escándalos.

Frente a la presión pública, García Harfuch ha propuesto el “Plan Harf 24 pulgadas”, una reforma nacional para blindar la seguridad neonatal:

• Pulseras NFC obligatorias para todos los recién nacidos
• Doble verificación de identidad para acceso a cuneros
• Auditorías sorpresa en hospitales públicos
• Responsabilidad penal directa para directivos negligentes

Un plan que podría representar el mayor cambio en seguridad hospitalaria en décadas.

México respira aliviado por la vida recuperada del bebé JR. Aunque el cuerpo se salvó, la confianza social ha quedado herida.

Una manta blanca, símbolo de pureza y bienvenida, se transformó en evidencia de un crimen gestado desde la mentira.

Miles de padres primerizos se preguntan ahora: si ni el hospital puede asegurar el primer abrazo, ¿dónde comienza realmente la protección de la infancia?

La mentira personal de una mujer se convirtió en un problema nacional. Este no es solo el caso Durango, sino un llamado urgente al país entero: proteger a los más indefensos debe ser una prioridad inquebrantable y no una promesa vacía en un papel administrativo.

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